POR JUAN FRANCISCO GENTILE
La Ciudad de Buenos Aires ingresó este año en una nueva etapa: los conflictos por las temáticas de vivienda y hábitat se acrecentaron o reavivaron, a raíz de la tendencia y las declaraciones de las nuevas autoridades municipales. La Villa 31 de Retiro es el asentamiento más antiguo y organizado de la ciudad. Sus terrenos, una torta en disputa.
En la Villa 31 de Retiro, ubicada al norte de la ciudad de Buenos Aires, se ha reavivado un fantasma, quizás el más viejo de todos: la erradicación. A partir de la victoria de Mauricio Macri en las últimas elecciones por la jefatura de Gobierno porteña, los rumores de desalojos volvieron a sobrevolar las calles de tierra de uno de los asentamientos más viejos de toda la Argentina. Ocurre que Macri tiene una singular historia en lo que se refiere a la villa. Sus declaraciones mediáticas, desde sus primeras incursiones en la política allá por el 2003, han sido tan amenazantes como contradictorias. El tono subió y bajó, y volvió a subir y volvió a bajar. En el barrio, los vecinos se organizan desde hace meses para prevenir cualquier escenario, aunque confiesan su incertidumbre en relación a los planes ofciales: “No está muy claro qué va a hacer esta gente, y tampoco tenemos información certera”, sostuvo Julián Wald, profesor de educación física, vecino y militante social.
La Villa 31 de Retiro nació a la par del auge modernizador y económico del país. En los años 30, cuando la capital argentina estrenaba sus luces de neón, sus tranvías, su nuevo techo de cableados eléctricos y telefónicos que progresivamente iba trazando el cielo, llegaban nuevos barcos atestados de inmigrantes que huían de la miseria y de las guerras que eran por entonces moneda corriente en suelos europeos. Fue entonces cuando los terrenos que hoy ocupa la segunda villa más populosa de Buenos Aires comenzaron a habitarse. Comunidades polacas dieron el puntapié inicipal para una historia que se extiende hasta nuestros días: ocupación de tierras, construcción de casas con sus propias manos, resesistencia y pelea por una vivienda digna.
En su ya larga vida, el barrio atravesó al menos cinco intentos violentos de desalojo. Los más recordados por los vecinos fueron los realizados por la última dictadura militar, de la mano de Osvaldo Cacciatore, cuando sólo unas 50 familias resistieron los desalojos y así evitaron la por entonces inminente desaparición del asentamiento; y el intento frustrado, en 1995, del gobierno de Jorge Domínguez, que trascendió mundialmente por las violentas situaciones represivas que se sucedieron en las calles de la villa, cuando las topadoras gubernamentales y un enorme cuerpo de infantería avanzaron directamente sobre las construcciones y con ellas sobre la gente que dormía en sus casa desprevenida, o que se interponía para salvaguardar con su cuerpo su vivienda . Pero la 31 sigue en el mismo lugar que hace 70 años, y en la actualidad es la villa menos precaria de la ciudad, con múltiples comercios, clubes, bibliotecas, centros culturales en su interior. Sin embargo, los trazados de electricidad, agua potable y cloacas siguen siendo inestables y precarios. El frío en invierno satura la red eléctrica. El calor en verano, colapsa las cañerías.
El ingeniero en su laberinto
Quizás sea por esa historia que los vecinos están alzando la voz frente a la coyuntura que parece avecinarse. O quizás sea por las declaraciones que hizo en relación a la problemática el jefe de gobierno electo a los medios, con su firmeza inicial, y con su ambiguedad reciente. En declaraciones a Radio Continental, en agosto de 2003, Macri sostuvo que “la Villa 31 no es un lugar adecuado para vivir”, y que había que trasladarla. El ingeniero no ganó aquellas elecciones, a las que sucedió el gobierno conciliador del destituído Aníbal Ibarra, que se destacó más por la omisión que por la acción. Durante su mandato las cosas en el barrio siguieron la inercia de la historia: ni erradicación ni urbanización.
Ya en 2007, al calor de las nuevas elecciones y de su flamante postulación, Macri volvió a pronunciarse. En abril del año pasado declaró al matutino Página/12 que “La Villa 31 debe ser relocalizada”. Un mes más tarde, un cable de la agencia Télam informó que “Mauricio Macri confirmó su intención de relocalizar a la gente que vive en la Villa 31”, y que además “señaló que va a urbanizar las villas de la ciudad, aunque sostuvo que en el caso de la Villa 31 apuntará a que ese barrio deje de existir y que allí se desarrollen parques y la zona del puerto.”.
Julián Wald, que desde hace 4 años abrió junto a otros vecinos el Centro Comunitario El Campito, de manera independiente y apartidaria, explicó este tipo de declaraciones de la siguiente manera: “En realidad Mauricio no sólo es Macri, si no que representa un sector social de la Argentina que es el poder económico concentrado y que históricamente quiso estas tierras y que nunca se dieron por vencidos.” Por su parte, Nelly Benitez, directora de la Murga Los Guardianes de Mugica, que ensaya, toca y baila en el barrio desde finales de la década de los noventa, rechazó las declaraciones de Macri, a las que catalogó de “inhumanas”, mientras lo acusó de “querer llevar adelante un desalojo de nuestro barrio sin siquiera pensar que estos terrenos que tanta pasión le despiertan ya tienen dueños, y somos quienes vivimos en ellos, con una historia, con una cultura propias.”
Luego del triunfo electoral del PRO se sucedieron una serie de declaraciones por parte de Macri y de representantes de su partido que desencadenaron una gran incertidumbre. El 4 de agosto de 2007, el ex presidente de Boca afirmó a Clarín que “erradicará la villa 31 y la 31 bis”. Al día siguiente, La Nación publico una nota con el siguiente título: “En PRO, ahora dicen que no toda la villa 31 será erradicada”, a la vez que informaron que “el próximo gobierno quiere abrir canales de diálogo con los vecinos”. Sin embargo, Wald afirma: “Yo no vi a nadie caminando. Dicen que se reunieron con algún que otro delegado. Pero no creo que vengan tan alegremente al barrio a caminar porque deben tener un poco de miedo”. Las declaraciones siguieron, y es así como el 6 de agosto un comunicado de prensa del PRO transmitió que el entonces futuro gobierno buscaría “el diálogo y el consenso con los vecinos históricos”. A su vez, se instaló la idea de que habría dos accionares distintos para los dos sectores de la villa: la 31 histórica y la 31 bis, mucho más jóven y en constante crecimiento. "Para PRO es prioritario detener el crecimiento del lugar, particularmente en la zona conocida como 'Villa 31 bis'', podía leerse en ese comunicado. En el barrio, algunos creen que es una estrategia para generar divisiones internas y así allanar el camino para la erradicación: “En realidad el tema de la 31 y 31 bis es un invento del poder político: la villa es una sola. Cuando fue creciendo, para dividirla, separaron las comisiones vecinales y las representaciones, y hoy es como si hubiera dos villas. Quizás una de las cosas que más tenemos que trabajar internamente, más allá de la representación de cada sector, es pelearla juntos: acá, que no toquen a nadie. Esa es uno de los grandes objetivos de las organizaciones sociales que venimos trabajando en el tema”, opinó Wald.
Pero no todos los habitantes de la Villa 31 piensan de la misma manera. Hay una porción de vecinos, que por el momento es incalculable, que no quiere vivir más en la zona. Ricardo Somoza, un pintor boliviano que llegó hace 4 años al barrio, afirmó: “Si me ofrecen una buena suma de plata, yo me voy”. Sin embargo, se estima que esta postura no es la mayoritaria: la ubicación céntrica del barrio, al alcance de todos los servicios y transportes, hace que los traslados al conurbano resulten poco tentadores para sus habitantes. Si a esto se suma la longevidad de la villa, la numerosa cantidad de familias que ya conforman varias generaciones enteras ocupando las tierras y la historia aún muy presente en el barrio del Padre Carlos Mugica, que defendió con su vida la radicación definitiva de la 31 (Mugica fue asesinado en 1975 por comandos de la Alianza Anticomunista Argentina), el panorama se presenta realmente complicado para los proyectos de erradicación.
Presiones de los dos costados
Las tierras que ocupan los asentamientos pertenecen al Organismo Nacional Administrador de Bienes (ONABE), dependiente del gobierno nacional. Recientemente, un grupo de vecinos militantes y ex-delegados (los mandatos se encuentran vencidos desde hace años, por más que algunos vecinos se paseen con una remera que identifica “Cuerpo de delegados”) de ambos sectores de la Villa, junto a Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, y organizaciones no gubernamentales como el Centro por el Derecho a la Vivienda y Contra Desalojos (COHRE) y Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), lograron comprometer al ONABE a la firma de un acta-acuerdo en el cual se sostiene el compromiso de radicación y urbanización. Sin embargo, el día acordado para la firma efectiva del convenio, Fernando Suarez, director del organismo que controla las tierras legalmente, se ausentó sorpresivamente, argumentando “una reunión con De Vido”. Evidentemente, sectores que parecían estar enfrentados, en este caso no difieren. Las presiones para la bajada de la firma del acta acuerdo de urbanización llegaron directamente desde el Poder Ejecutivo de la Nación, que previamente recibió llamados del recién asumido gobierno porteño. Inmediatamente, los vecinos convocaron a asambleas en las distintas zonas del barrio, y decidieron realizar una movilización hacia en ONABE y luego hacia los gobiernos nacional y municipal, para entregar un petitorio que exigía “la inmediata firma del acta acuerdo”. El viernes 14 de diciembre de 2007, en la Casa Rosada los recibió la mesa de entrada. En el palacio municipal, un sonriente funcionario de Desarrollo Social desplegó media hora de evasivas y promesas de predisposición. Cabe destacar que el gobierno macrista no fue invitado por el Ejecutivo a la mesa de trabajo formada con los vecinos y los organismos de derechos humanos y los arquitectos, en un gesto de desafío político en una coyuntura de enfrentamiento redituable más que en una contraposición ideológica o de convicciones. Las presiones del kirchnerismo para bajar la firma del acuerdo de urbanización son más que elocuentes.
Un gran signo de interrogación envuelve el futuro inmediato de la Villa 31, mientras las telefonistas de la sede central del PRO prefirieren derivar indefinidamente los llamados en busca de fuentes entre teléfonos internos, hasta perderse en interminables melodías de espera que llegaron a durar más de 45 minutos. Una historia de 70 años, intentos sucesivos de desalojos, militancias y desaparecidos parecen ser las cartas infranqueables que tienen los vecinos a su favor: “Tenemos que salir a darle la pelea al Gobierno, no achicarse, doblarle la apuesta. Los derechos para la gente pobre no existen. Pero acá hay derechos. Incluso, tenemos que exigir que nos den las tierras legalmente.”, sostiene Wald, mientras su imagen se recorta con un cuadro de Mugica que cuelga de la pared del centro comunitario que los vecinos levantaron con sus propias manos, como casi todas las construcciones que lo rodean.
12/03/2008
Sentir que setenta años no es nada
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9 comentarios:
¿Y de aquí ya me echaron? Golpeeme los viernes a las 24hs en Corrientes 3416, en Maldita Ginebra -poesía y blusanrol. Preguntar por Javier Defox...y si sos grandote...por el Vasco.
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Juan querido, como asiduo lector de LND, grato es escuchar estas palabras tuyas que comparto al 100% y de un tema que justamente siempre se esquiva: el de la urbanización y el de la dignidad de los habitantes d ela 31.
No quiero parecer medio meloso ni interferir con el espacio de opinión, pero aprovecho para mandarte un abrazo grande amigo!
MUCHA SUERTE!
COCO * (el de Adrogué que ahora vive en Capital)
Che, pedazo de Coco, ya me estás diciendo como coño te ubico hermano!
Gracias por tu palabras vieja!
te mandé mail a tus casillas jf_rocamadour de Yahoo y jfgentile55 de Hotmail, no tengo otro mailo tuyo negro!
yo el mismo de siempre cualquier cosa ignacio_adrogue@hotmail.com
abasho!
Todo el mundo sabe cómo es un partido de tenis entre dos personas. ¿Pero cómo sería un partido de tenis entre una persona?
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ERRADICAR LA POBREZA:
Ya estamos hartos del discursillo del poder para el que erradicar la pobreza es dispersar a la gente que vive en un "barrio pobre". Para ellos, las ciudades deben oler a auténticos perfumes de marca, calzar verdaderas gamuzas, convertir el español en un dialecto sobre el que pevalezca el inglés (marquetin - bric - shit... esquiusmi, nunca quise aprenderlo).
Pero no es joda. Trabajé en una Escuela en la Villa de Lugano y, en los planos de CABA, figuraban como "Espacios verdes" milles de personas, con sus creencias, sus ferias artesanales, su organización solidaria y la marginalidad de vivir en un pozo con cruces sólo peatonales... Ahora, les achicaron el espacio con los restos de autos incautados y su contaminación. Es Su barrio. Les pertenece. Lo construyeron a pulmón. Muchos desean morir allí. Me daba gusto pasearme por sus callecitas entre lomadas y ese silencio lleno de gorriones y nenas partiendo hacia la escuela con moños blancos en el pelo y las veredas de barro lustrosas y barridas como con Blem...
"Macri sos la dictadura".
Alicia Susana Gómez. (Evasora del circuito comercial del Libro)"Arte-Sanías Literarias Sociales":
http://aliciasusanagomez.spaces.live.com/
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