POR FEDERICO GONZALEZ MASPOCH
Con sus primeros dos discos de estudio “Pappo’s blues volumen 1” y “Pappo’s blues volumen 2” se anticipaba el sonido que quedaría plasmado y registrado definitivamente en “Pappo’s blues volumen 3”. Tomando como referencia grupos extranjeros como “Cream” y “The Jimi Hendrix Experience” Pappo decide armar su propio power trío. Sus compañeros de ruta, quienes lo acompañarían en la grabación éstos dos LPs serían: David lebón en bajo y Black Amaya en batería en el primero, y Carlos Piñata en bajo y colaboraciones de Black Amaya y Luis Gambolini (baterista de la pesada) en batería en el segundo.
Si bien Black es un gran baterista, y no le faltaron nunca recursos en absoluto, y Lebón pudo tocar el bajo tranquilamente (Bien conocida es su faceta de multi-instrumentalista a lo largo de las diferentes formaciones en las que participó en el rock argentino), son tríos que no alcanzaron un sonido tan compacto, crudo y desgarrador como el que conseguiría Pappo con sus dos nuevos integrantes en el volumen 3: Carlos Alberto “Machi” Rufino en bajo y Héctor “Pomo” Lorenzo en batería. Exactamente la misma formación que acompañaría a Spinetta durante los dos primeros discos de Invisible y durante el último, incorporando al guitarrista Tommy Gubitsch.
No es casual que Pappo se haya asociado con éstos dos gigantes del bajo y la batería. Por ése entonces ya estaba conformada la formación definitiva de Pescado Rabioso con Carlos Cutaia en teclados y David Lebón en bajo, Black Amaya en Batería y el Flaco en voz y violas. Había que tener artillería pesada para enfrentarse a semejante monstruo.
El mismo Gubitsch en una entrevista del año pasado, hablando de su experiencia en Invisible diría: “En cuanto a Machi y a Pomo, el tempo, el sonido, el groove y la invención que generaban hacían que te salieran alas para tocar”. El trío de Pappo’s blues con Machi y Pomo era un relojito. Es que la esencia del power trío es básicamente ésa, preciso, conciso, sin vueltas y directo al grano, y cuando uno menos lo esperaba “¡ZAS!” remate o solo de guitarra, “Certero como un ataque al corazón”.
Estos dos geniales músicos fueron la mejor compañía que pudo haber tenido Pappo para consumar su música en formato power trío y que para que pudiera desarrollar sus solos rabiosos respaldado por una base rítmica sólida que no escaseaba en recursos armónicos, para darle más color una música tan fabulosa.
En el disco se encuentran despliegues del virtuosismo de Pappo en piezas como el instrumental “Stratocaster Boogie” (Que abre el álbum), un tema instrumental en el que el guitarrista dispara poderosos fraseos y solos que son atajados por Machi y Pomo proveyendo una base con cierta tendencia al jazz y swing; y “Trabajando en el ferrocarril”, un tema que refleja quizás cómo nos sentimos o nos hemos sentido cuando tenemos que levantarnos para ir a trabajar. Con un aire country, Pappo no para de improvisar entre verso y verso con solos que remontan quizás a la mejor época de Jerry García en Grateful Dead.
También hay temas como “El sur de la ciudad” con ciertos guiños en la viola a Jimi Hendrix , encantadoramente cantado por Machi, y el agresivo blues “Siempre es lo mismo nena”, con una batería que interpreta a la perfección la consigna que ejecuta Pappo, y un extenso solo de guitarra (de los mejorcitos del disco y de toda la carrera del guitarrista). Aparte de éstos temas se encuentran “El brujo y el tiempo”, “Pájaro metálico” y “Sándwiches de miga” con poderosos riffs y con la batería de Pomo que arremete como una manada de búfalos. Estas tres joyas no hacen más que confirmar el lugar de Pappo como pionero de la música pesada en Argentina.
Para finalizar, mis dos temas favoritos del disco “Sucio y desprolijo” un clásico y quizás el tema más conocido del disco. Guitarras al mango inundadas de distorsión y un juego de platillos y bajo constante que los sigue a todos lados agregando una sonoridad y un color muy particular para un tema tan pesado; y “Caras en el parque”, con guitarras podridas desgranando a través de un amplificador al palo con ¡grand finale!: un solo que cada vez que lo escucho se me pone la piel de gallina. Según pienso, se trata del mejor solo del rock Argentino, lleno de altibajos, pasando por todo el diapasón de su guitarra con fraseos y punteos inolvidables. Es como cuando Jimi Hendrix toca en el 67’ en Monterrey y al final del show incendia y destroza su guitarra alrededor de una audiencia que no puede creer lo que ve y tiene los ojos como el dos de oro. Listo, ya está, terminado, después de ese solo no queda nada, loco, absolutamente NADA.
Esta formación, el trío Pappo – Machi – Pomo, grabó el volumen 3 entero y un tema del volumen 4, “Con elvira es otra cosa”. Pomo lo recuerda de la siguiente manera: “Habíamos estado ya tocando juntos mas o menos un año... cuando de repente fuimos con Machi a ensayar con Pappo y el ya estaba tocando con los músicos de `Engranaje´, Pappo era muy de hacer esas cosas. Luego de eso nos convocó para el film/festival `Rock hasta que se ponga el sol´ y lógicamente le dijimos que no”
Si bien a la música de Pappo siempre se la ha tildado de “cuadrada” y puede que hasta en cierto punto sea verdad, recomiendo a quienes no conozcan o tengan mucha idea de la discografía del músico que escuchen éste disco que poco tiene que ver con aquel Pappo que cantaba “Que nadie se atreva a tocar a mi vieja…”. Escuchen, juzguen y encuadradícense con éste disco lleno de adrenalina que más que una aplanadora es una demoledora del rock and roll.
31/08/2007
La gran demoledora del rock and roll
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3 comentarios:
pappo no se murio, pappo no se murio, que se muera cerati, la puta madre que lo pario.
buena nota, un beso grande amigo.
Por dios!! cuando se terminaran estos boludos...
Con respecto al articulo, que se puede decir... sin duda es la formacion mas compacta, aplanadora y armonica de Pappo Blues.
De todos modos Pappo siempre se las arregló para sonar como el queria, por eso es un grande...
Este disco de Pappo lo tuve, y tengo, en todos los soportes conocidos, menos el inservible magazine aquel de 8 pistas. Ahora vive dentro de mi compu como debe ser, ya que para mi es uno de los mejores, si no el mejor, discos del Carpo. Mis 15 años de aquella época tienen este sonido en mi memoria. Un discazo! Nunca voy a dejar de escucharlo.